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El regreso de Lisbeth Salander

Stieg hubiera sido millonario y famoso, de no ser porque su obesidad y alimentación de reportero pobre (¿existen los reporteros ricos?) le impidieron completar unas escaleras más antes de llegar a su destino. Surge un libro que quiere revivir el éxito de su historia inconclusa, la trilogía Millenium.

Cada libro de la trilogía Millenium de Stieg Larsson fueron para mí una adicción, pageburner creo que le dicen en inglés a ese fenómeno. En cuanto salían a la venta los tenía en mis manos y en un par de noches los consumí hasta el amanecer. Poco después supe que este periodista murió antes de ver convertida su obra en un fenómeno global. Y eso me gustó más. Al diablo con las entrevistas y las giras y las fotografías con las estrellas. Al diablo con todos.

             Stieg hubiera sido millonario y famoso, de no ser porque su obesidad y alimentación de reportero pobre (¿existen los reporteros ricos?) le impidieron completar unas escaleras más antes de llegar a su destino. El aire se le fue, el corazón le falló y no pudo saber ya que Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist serían ídolos de masas.

             Hace poco salió a la venta The Girl in the spider´s web y lo descargué en mi Kindle de inmediato. Lo que no fue inmediato fue el click que esperaba hacer con el regreso de Salander, esa hacker, punk y boxeadora que odia socializar (igual que yo, que también boxeo, me gusta pelearme en la calle a la menor provocación, el ciberpunk y las máquinas). La película, a pesar de la música de Trent Reznor, también es un asco. Nada como la serie que salió en Europa antes de que algún genio de Hollywood quisiera hacer su propia versión para los “americanos”.

             La cuarta de la serie Millenium que nos dejó como trilogía Stieg Larsson surge como un texto que encargó el hermano y el papá del autor a un escritor llamado David Lagercrantz, quien escribió I am Zlatan Ibrahimovic y Fall of Man in Wilmslow. La viuda de Stieg se quedó con el cuarto libro incompleto, pero no se lleva nada bien con la familia, que quiere toda la fortuna del periodista muerto. El punto es que la ambición del padre impulsó este cuarto capítulo, el regreso de la pareja que protagonizó The Girl with the Dragon Tattoo, The Girl Who Played with Fire y The Girl Who Kicked the Hornets´Nest

            Yo caí en la campaña publicitaria, del supuesto libro más esperado del año según algunos medios británicos o no sé dónde leí la verdad, pues no sé a quién echarle la culpa, y descargué una copia. Pero de pronto me acuerdo que sí sé a quién echarle la culpa. Se llama Eugene Kaspersky, un genio que combate a los hackers de todas nacionalidades. Cuando estaba con él en algún lugar del sur de América lanzó un tuit que llamó mi atención. Felicitaba a David Jacoby, uno de sus empleados. Para ser precisos, el empleado en el que se basó Lagercrantz para escribir acerca del pleito entre hackers que nos acompaña en el cuarto libro de Millenium, o lo que sea eso.

            Así lo cuenta Jacoby en un blog del 27 de agosto:

            “Un día recibí una llamada de teléfono de un tipo llamado David Lagercrantz, del cual, sinceramente, nunca había oído hablar, pero, tras una rápida búsqueda en Google, descubrí que había escrito varios libros con bastante reconocimiento. Me comentó que estaba escribiendo un libro de la saga Millenium y que quería reunirse conmigo para hablar sobre hackeos.

            “Para aquellos que no conozcan la saga Millenium, la historia trata sobre una chica llamada Lisbeth Salander, que trabaja como hacker informática. La trilogía inicial fue escrita por un autor sueco llamado Stieg Larsson y está compuesta por los siguientes libros: Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire.

           “Antes de unirme a Kaspersky Lab, me dedicaba a hackear a otras empresas, por supuesto de forma legal, por petición expresa de los clientes. Éramos un grupo de hackers identificando vulnerabilidades en los sistemas de seguridad y otros temas que pudieran permitir que posibles atacantes comprometieran las bases de datos y los sistemas, y que pudieran adueñarse completamente de la red. Pasamos la mayor parte del tiempo delante de una pantalla negra con texto blanco, eso es todo. De hecho, eso es lo que parece el verdadero proceso de hackeo.

           Además del aspecto real del proceso, la industria cinematográfica y muchos escritores de ficción no entienden realmente lo que es posible hacer en el mundo hacker. Algunos podrían afirmar que todo es posible siempre y cuando encuentres un sistema vulnerable y lo manipules.

            “Lagerrantz estaba trabajando en el cuarto libro de la saga, Lo que no te mata te hace más fuerte, y quería hacer algo diferente. Quería saber cómo trabajan realmente los hackers para comprometer los equipos, para poder añadir a su obra un mayor toque de realidad. Mi meta consistió en ayudarle a entender en qué consiste el proceso del hackeo y las diferencias existentes entre los troyanos, los virus, los exploits, los backdoors, etc. También le expliqué que el hackeo no es algo trivial; requiere de una completa investigación y enumeración.

           “La primera vez que nos vimos, nos sentamos en el restaurante de un hotel de Estocolmo y nos metimos de lleno en los diferentes métodos que existen para poder acceder a un sistema informático. Repasamos todos los aspectos, desde las contraseñas débiles a las vulnerabilidades de software y la ingeniería social”.

            Esto es parte de la estructura de ese libro que terminé a buen ritmo, pero no me causó la adicción que Larsson consiguió inyectar en mi cerebro. Incluso, en algún momento estuve a punto de dejarlo inconcluso.

           “Todavía no he podido leer el libro, por lo que estoy aún más emocionado. Es estupendo que David se tomara el tiempo necesario para entender cómo funcionan los hackeos y no escribiera sobre un tema del que no sabía nada. Estoy muy orgulloso de haberle conocido y de haber tenido la oportunidad de trabajar como su asesor en los temas técnicos sobre el hackeo. Es muy interesante poder leer un libro que contenga auténticas técnicas y métodos de hackeo”, dice Jacoby, de Kaspersky.

           Espero platicar pronto con él, o que me escriba y me cuente qué le pareció el libro. Claro, comparado con el estilo de Stieg Larsson, le puedo decir, el regreso de Lisbeth Salander no fue tan espectacular como esperaba. Es más, nunca me imaginé que esa punk, hacker y boxeadora, pudiera llegar a ser tan cursi, sentimental y suave a la hora de repartir castigos. Malditos tiernos.

 

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